LOS ESCRITORES

La actividad literaria siempre fue fructífera en Avellaneda.

Lamentablemente en muchos casos no podemos contar con la documentación necesaria que acredite su condición como tal, en un primer momento por falta quizás de los medios de difusión apropiados, y luego por las razones económicas que impiden que su inspiración pueda ser plasmada en un libro.

No obstante y a pesar de que voy a caer, sin dudas, en el olvido de algún nombre tengo que mencionar por ejemplo la labor de don Jorge Cracogna con su "Memoria de la Fundación de esta Colonia" publicados en 1928 y sus otros escritos; don Máximo Roeschlin, con su fluidez y sus claros conceptos en infinidad de notas que pude rescatar; también han cimentado las bases de la cultura de nuestra población nombres como don Sixto J. Ferreyra, don Francisco E. Zámer, el Dr. Francisco L. Ingaramo, don Eduardo Godoy, doña María Elisa Longhi, con trabajos publicados en los Anuarios de 1944 y 1945 de la Sociedad Pro Arte y Cultura, dos piezas literarias realmente importantes en la vida cultural de Avellaneda. En este sentido también debo mencionar el librito titulado "Recapitulando" publicado en el año 1.950 en el cuarto aniversario del Círculo de Amigos de Avellaneda, con un tono anecdótico y cierta cuota de humor.

Más adelante lo encontramos a don Domingo Stechina, con sus profundos conocimientos sobre cooperativismo, don Cosme Sebastián Reniero, un autodidacta que a través de sus poemas demostró tener una visión de avanzada en materia agrícola.

Muchos escritores han aparecido en la actualidad pero los elevados costos editorialistas impiden que su obra trascienda. A pesar de ello, conocemos su accionar por su participación en distintos certámenes no sólo del país sino también del exterior.

Es importante destacar que hay muchos jóvenes, estudiantes en su mayoría, con una muy buena calidad literaria, que participan en los certámenes que se realizan localmente, lo cual promete un futuro excelente para la cultura de nuestra ciudad, como es el caso de Gloria Debárbora y Andrés Vallejos cuyas obras fueron publicadas en la Antología del Centro Norte de la Provincia de Santa Fe "Cuentos escritos por jóvenes" (1994).

Entre los escritores contemporáneos que han podido publicar sus obras puedo mencionar al Dr. Manuel I. Cracogna, un historiador dotado de un don especial y de profundos conocimientos adquiridos por sus pacientes investigaciones, con su obra "La Colonia Nacional Pte. Avellaneda y su tiempo" (1988); Angel Delbón con su libro de poemas "Frágil Tristeza" (1976); Juan Carlos Gruski con "Senderos del alma" (1970) y "!Optimismo!" (Aforismos) (1985) y su participación en varias antologías a nivel nacional; Armando Bandeo con su "Gaviotas para mi ciudad y el amor" (1987) y "El grito de mi ciudad" (1993) y su inclusión también en algunas antologías.

Corriendo el riesgo de pecar de inmodestia tengo que hacer mención a tres libros cuya redacción me pertenece: "12 Festivales para una gran obra" (1978) destinado al Festival Folklórico del Noreste Argentino", "Avellaneda, un canto al trabajo y al progreso" (1978) editado con motivo de la celebración del centenario de la ciudad, y "Oro Blanco" (1980) en homenaje a la Fiesta del Algodón.

Otros nombres también me llegan a la memoria como Eda Corgnali de Abet, Aníbal Duarte (Premio José Cibils 1983), Adolfo Wilchik, Aníbal Zámer y tantos otros que sería largo enumerar, dejando adrede algunos que están incluidos en las publicaciones de quienes integran el Centro de Escritores de Avellaneda, para mencionarlos más adelante.

CIRCULO DE ESCRITORES DE AVELLANEDA

Como un antecedente de la conformación de una entidad que nucleara a los escritores de esta ciudad, podemos citar al Círculo de Escritores de Avellaneda, creado oficialmente durante un acto artístico cultural organizado por la Secretaría Municipal de Cultura, el jueves 8 de julio de 1976 en el Colegio "Nuestra Señora de Lourdes". El programa de esa noche comprendía tres partes: una primera con la presentación de un recital de guitarras a cargo de José Manuel Echagüe y el libro "Frágil tristeza" de Angel Delbón y la creación oficial del Círculo de Escritores de Avellaneda con el discurso pronunciado por el Prof. Víctor J. Braidot. Sus integrantes, habiendo publicado o no sus obras, pero sintiendo una natural inclinación hacia las letras, se fueron reuniendo para lograr los objetivos que se habían propuesto: colaborar estrechamente con la Secretaría de Cultura en lo referente al aspecto literario de la ciudad y organizando charlas, conferencias, salones literarios, certámenes literarios.

Más adelante en el tiempo, por falta de motivaciones concretas, la entidad desapareció.

CENTRO DE ESCRITORES DE AVELLANEDA

Nuevamente los escritores de Avellaneda sintieron la necesidad de agruparse para intercambiar opiniones sobre literatura en general y sobre sus obras en particular y fue así que se fundó entonces el Centro de Escritores de Avellaneda el 1 de diciembre de 1990.

Luego de trabajar semana tras semana, sus integrantes pudieron concretar su primer sueño: la publicación de la antología "En vuelo...", una selección de poemas, cuentos, prosas y canciones, de Vanesa Contreras, Daniela Sartor, Rodolfo Pagura, Omar Darío Nazi, Alberto Pucheta, Armando Bandeo, Bruno Zupel, Mirta Vera e Ilda Bianchi de Visintini. El libro fue presentado el 31 de julio de 1993 en el Centro Cultural Municipal, junto a una muestra de poemas ilustrados pertenecientes a varios escritores y plásticos.

El 28 de agosto de 1993 presentaron la plaqueta "Savia del alma" con obras de Omar Darío Nasich, Armando Bandeo, Rodolfo Pagura, Alberto Pucheta e Ilda Bianchi de Visintini, durante un acto en el cual se entregaron los premios de un concurso de poesías y cuentos organizado por la entidad.

El 4 de diciembre de 1994, en homenaje al 10º aniversario del Centro Cultural, dieron a conocer la plaqueta "Latidos..." con obras de Ilda Centurión, Omar D. Nasich, Rodolfo Pagura, Armando Bandeo, Ilda B. de Visintini, Andrés Vallejos, Eda C. de Abet, Anselmo Zampar y Daniela Sartor.

El Centro de Escritores de Avellaneda continúa desarrollando su actividad, actualizándose permanentemente mediante la realización de talleres literarios, charlas, conferencias y fundamentalmente trabajos en equipo. Algunos de sus integrantes han visto publicadas sus obras también en antologías nacionales de escritores noveles. Y en el caso de Omar D. Nasich ser seleccionada su obra ("Mi canto y el mar") para un importante trabajo discográfico internacional

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Logotipo del Centro de Escritores de Avellaneda.