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EL ALGODÓN

He querido dedicar un capítulo especial al cultivo del algodón en virtud de que fue siempre el de mayor importancia económica para Avellaneda tanto por la calidad de hectáreas sembradas como por el rendimiento general, lo que le ha significado ser designada como sede permanente de la Fiesta Nacional y Provincial del Algodón.

A pesar de que muchas veces los factores climáticos y meteorológicos durante el ciclo evolutivo de este textil oleaginoso, no son todo lo que serían de desear, la experiencia adquirida en la materia por los productores agropecuarios, asesorados siempre por personal técnico especializado, hace que la producción algodonera goce de muy buen prestigio en los ámbitos industrial y comercial.

Según lo expresara en uno de sus trabajos el Sr. Domingo L. Stechina, hombre de gran conocimiento en la materia, en esta zona se inició el cultivo del algodón en el año 1935. En esa oportunidad se sembraron 2.800 hectáreas de las cuales se obtuvieron 2.340 toneladas con un rendimiento en fibra del 28,66%.

Al año siguiente casi se triplicó la superficie sembrada y con posterioridad, año tras año, el incremento fu considerable.

A medida que avanzaba el tiempo y aumenta en forma apreciable la superficie cultivada, se fijó una meta: alcanzar las 50.000 hectáreas. De ahí en más y con sucesivos altibajos en superficies y rindes por factores climáticos y/o de plagas, se fue progresivamente incrementado hasta llegar a constituirse en el principal cultivo y factor preponderante del desenvolvimiento económico de la región.

Lamentablemente en los últimos años esa superficie sembrada fue disminuyendo, como lo demuestran los datos de los últimos censos agropecuarios , debido a esos factores climáticos, a los escasos o nulos márgenes económicos, productos de una situación difícil en el marco de la comercialización, y al avance de la soja, amén de otros factores que sería largo enumerar.

En la provincia de Santa Fe área sembrada con algodón varía según los años, con picos mínimos de 15.000 hectárea y máximo de 60.000, pero podríamos hacer un promedio de 35.000 a 40.000 hectárea aproximadamente.

De ese total, al Departamento General obligado le corresponde un 80 a 85%, en su mayor parte ubicado en jurisdicción de Avellaneda.

Según un trabajo realizado por profesionales de la Municipalidad de Avellaneda titulado "Análisis de situación del sector algodonero santafesino", la zona algodonera de la provincia se divide en dos: zona núcleo y zona marginal.

La zona núcleo comprende las jurisdicciones de Avellaneda, Lanteri, Reconquista, Ingeniero Chanourdié y Las Garzas, con rendimientos aproximados a los 1.400 kilogramos por hectáreas pero con tendencias a disminuir.

La zona marginal comprende a Florencia, Villa Ana y Tacuarendí en el Departamento general Obligado y parte de los Departamento 9 de julio y San Javier, con rendimientos promedio de 1.200 a 1.400 kilogramos por hectárea también con probables disminuciones.

El documento mencionado agrega también que la producción del algodón representa para la economía provincial un 6,5% del producto agropecuario pero su incidencia es del 29 % para la zona norte, a lo que hay que agregarle el efecto multiplicador de la ocupación de mano de obra en el cultivo y en la industrialización .

Precisamente, para evitar por un lado la merma constante en los rindes por hectárea, y por el otro lograr un considerable aumento en el quilaje por hectárea previendo, además de una mayor rentabilidad para el productor algodonero, la posible aparición de una de las plagas más nefastas para el cultivo como es el picudo algodonero que devora gran parte de la producción, se están realizando experiencias de riego artificial por inundación las que han dado resultados muy positivos.

CULTIVO

El algodón ( Gossypium ap.) encuentra en esta zona el ambiente propicio para su desarrollo. Previa preparación de la tierra, tarea hecha con mucho esmero por todos los productores agropecuarios, se produce la siembra entre los meses de setiembre, octubre y noviembre.

De la buena elección de la semilla depende la cantidad y calidad de la cosecha.Los mejores resultados siempre se obtiene con semilla certificada, con un poder germinativo y pureza botánica elevados.

Luego de nacidas las plantas - especialmente cuando tienen ocho a diez hojitas y aproximadamente veinticinco centímetros de altura - se realizan las tareas de raleo, es decir la eliminación de algunas de ellas para que las restantes queden distanciadas en forma pareja una de la otra, facilitando así su crecimiento y una más efectiva producción.

Otra de las tareas exigidas por este cultivo es la carpida cuyo objeto es destruir la malezas que pudieren existir mantener la tierra desmenuzada para impedir pérdidas de agua por evaporación. La primera carpida se hace con azadas, entre las plantas, luego del raleo definitivo. Después se realiza el aporte que consiste en arrimar tierra en ambos lados de los liños para facilitar el anclaje de las plantas y posibilitarle el soporte contra los efectos del viento.

Esto se lleva a cabo fundamentalmente cuando las plantas tienen unos veinticinco centímetros de altura.

A medida que el algodón va creciendo se debe efectuar también el tratamiento correspondiente con insecticidas, apliando distintos métodos de luchas contra las plantas.

La floración, la formación de los frutos y su apertura posterior, indican el momento en que los braceros comienzan a moverse para recolectar lo que se ha dado en llamar oro blanco.

LA RECOLECCIÓN

Se dice que el algodón tiene también una importancia de carácter social porque exige mucha mano de obra. Como ls "bochas" no se abren todas al mismo tiempo, se deben realizar varias "pasadas" se recolección, por eso la que de hace a mano es más segura. Esto, como es lógico suponer, da trabajo a muchas familias desde el mes de febrero hasta mayo, aproximadamente. Muchos de los cosecheros, llamados "golondrinas" provienen de otra regiones santafesina y de la provincia de Corrientes.

Pero la recolección no sólo se hace manualmente sino que hay intentos de comprobar la efectividad de los medios mecánicos en estas tares, principalmente los ideados y construidos expresamente para la zona algodonera argentina por empresas locales de reconocidas solvencia en el área de los fabricantes de implementos agrícolas.

Claro que este sistema mecánico exige la existencia de cultivo mejor poblado, un mayor control de las plagas y mezclas y en algunos casos la utilización de reguladores de crecimiento y defoliante, la siembra de variedades experimentadas y de mayor adaptación al sistema.

El algodón es un cultivo que exige mucha mano de obra, sobre todo en la recolección del producto.

En fin, un conjunto de técnicas y aspecto que fueron dando a esta actividad un matiz diferente a medida que fueron pasando los años y siempre, en este campo de las expediciones tendientes en todo momento a dar el producto agropecuario la posibilidad para el mejoramiento y mayor rinde de sus cosechas, ofreciéndole la seguridad de no perder sus cultivos por desconocimiento de los principios básicos complementarios de las experiencias naturales que pudieren poseer.

CALIDAD DE FIBRA

El producto agropecuario de esta zona pone extrema dedicación y especial cuidado en la elección de la semilla, para luego obtener un fibra de buena calidad.

Para determinar esa buena calidad se busca la relación de la propiedades de la fibra con las de hilado resultante. Sobre esa relación inciden factores de producción y desmote ( variedad, ambiente práctica culturales, cosecha e industrialización), propiedades, resistencia, alargamiento, grado, proceso textil ( mezclado, preparación, velocidad de cardado, doblados, estiramientos, torsión de las mechas, estiramiento de hilatura, título y torsión de hilado), eficiencia de hilatura ( rotura de cabos) y propiedades del hilado ( resistencia, alargamiento, uniformidad, apariencia).

De todos estos datos que se obtienen, complejos a simples vistas, mediante una ecuación conveniente se puede verificar la resistencia del hilado, teniendo en cuenta las distancias propiedades de la fibra. A todo ellos debe agregarse la influencia de los factores varietal ( genéticos), pero por sobre todo, con los resultados obtenidos pueden comprobarse la capacidad del hombre de campo de la zona Avellaneda, como lo mencioné más arriba, para elegir la semilla, para realizar los trabajos que permitan a la planta manifestar su potencial genético y llevar a cabo, por último, una cosecha oportuna y prolija cuyo resultado pueden apreciarse principalmente en el poder germinativo de la semilla y rendimiento de desmote.

INDUSTRIALIZACIÓN

El algodón obtenido se vende en las usinas desmotadoras de Avellaneda y Reconquista, donde se separa la fibra de la semilla. Con la fibra, se obtiene los hilos en las hilanderías instaladas en la zona, en otros puntos del país y en el exterior y la semilla también se procesa en industrias regionales, obteniéndose el aceite de algodón y las harinas o expellers para alimentos balanceados para el ganado.