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Educación, Trabajo y
Desarrollo.
El
Foco en la persona humana, el proceso de aprendizaje y el sentido de
la existencia social.
Diez ideas ejes.
1.- Resulta difícil entender la lógica del trabajo en las empresas
desde la educación sin transitar su propia lógica, y resulta difícil
entender la lógica de la educación desde la empresa sin vivenciar
sus limitaciones. La empresa, inmersa en un ambiente muchas veces
impredecible, pero con una gran discrecionalidad para
auto-gestionarse, demanda personas capaces de adaptarse fácilmente a
situaciones cambiantes. Esto contrasta con la educación, más bien
constreñida por reglamentaciones y restricciones presupuestarias.
Educar para la adaptación y el cambio permanente, implica incorporar
nuevos enfoques y conocimientos. Esto asimismo, obliga a
capacitarnos en nuevos conceptos y aplicaciones y a repensar algunas
técnicas, contenidos y creencias tradicionales.
2.- Las empresas y la educación son básicamente productos de las
personas, porque son, esencialmente, realidades humanas. Por lo
tanto, una educación para el trabajo es una educación para la
convivencia productiva social. Como educadores, deberíamos apoyar
con vigor las búsquedas de las vocaciones y acompañar la
concientizacion en los valores humanos de una cultura democrática,
participativa y solidaria.
3.- Ni la educación es siempre lenta e inconsistente, ni las
empresas son siempre instituciones donde directivos especuladores no
se interesan por la realidad de sus empleados. Hay ejemplares
esfuerzos en uno y otro campo, pero no son tantos. Nos debemos una
sincera y profunda autocrítica, los docentes, los empresarios, los
trabajadores y los miembros de los respectivos entornos. Deberíamos
aprender a indagar mas dentro de nuestras propias actuaciones,
identificar nuestros facilismos y debilidades, aislar los
condicionamientos externos por un momento, y así asumir las
responsabilidades que a cada uno nos toca realmente.
4.- La empresa y la educación tienen sus propias lógicas, pero ello
no implica que no puedan integrarse. Precisamente, la educación
puede ser el mejor camino para preparar personas que puedan manejar
las turbulencias que caracterizan un ambiente empresario.
Pero difícilmente formemos personas creativas, entusiastas,
autocríticas, solidarias, ambiciosas, si no es el mensaje que los
docentes predicamos en el aula y practicamos en la vida cotidiana.
5.- Las empresas necesitan recursos humanos cada vez mejor
informados, pero mas aun, mejor formados. Las nuevas tecnologías de
información están forjando una sociedad de la información, pero no
una sociedad del conocimiento y el desarrollo. Una sociedad de este
tipo se alimenta de una cultura del aprendizaje permanente.
Las personas del aprendizaje permanente son humildes, con una
voluntad inquebrantable y un gran deseo de superación, y todo esto,
no a costa de los demás, sino a costa de su propio protagonismo y su
coraje. El aprendizaje permanente implica enriquecerse en la acción,
digerir productivamente cada experiencia. En un mundo en continuo
cambio, la capacidad de aprender es más importante que el
conocimiento que cada uno hemos acumulado.
6.- La formación por áreas de especialidad, cuando conduce a un
conocimiento fragmentado, produce un resultado necesario pero no
suficiente. La formación y el desarrollo de habilidades para el
liderazgo, el trabajo en equipo, la vocación de servicio, son
algunos puentes que permiten integrar conocimientos y habilidades
diferentes y deben ser aplicados en los procesos educativos.
7.- La empresa demanda mejores trabajadores porque siente que ellos
conforman parte fundamental de su ventaja competitiva. En el proceso
de búsqueda y contratación de los mejores, hoy podríamos decir que
existe una sobre demanda en el mercado, una tasa de desocupación
inferior a cero. Sin embargo, en general, la desocupación es
elevada. Esto deberíamos hacernos reflexionar fuertemente.
8.- Como docentes y empresarios, aun limitados y condicionados,
podemos y debemos agregar más pasión, más esfuerzo, más compromiso,
más amor al prójimo. Debemos multiplicar el ejemplo de muchos
empresarios que compiten todos los días con dignidad, y debemos
multiplicar el ejemplo de muchos docentes que día a día dejan buena
parte de su vida por el bien de los demás. Pero para que los valores
individuales conformen una masa social, deben adquirir masa crítica,
deben conformar una fuerza irrevocable.
9.- La educación debe ayudar a formar personas capaces de entregarse
al trabajo sin especulaciones ni medias tintas. Las empresas deben
dignificar a su gente, y lo deben hacer desde el ejemplo. Las
personas debemos agradecer las oportunidades que la educación y la
empresa nos representan. Todos debemos dejar de ser un costo social,
para ser un beneficio social. Para ello, es necesario cambiar la
indiferencia por el compromiso y el facilismo por el esfuerzo. Los
dirigentes debemos encontrar formas de premiar estos valores. El
sistema de premios y castigos es fundamental para concientizar y
sostener un cambio duradero.
10.- Es importante acercar los alumnos al mundo del trabajo, y es
necesario que la empresa le abra sus puertas. Pero quizás mas
importante aun es que los docentes lo hagamos, de múltiples formas.
Los empresarios deben dar oportunidad a los jóvenes, y éstos no
deben desaprovecharlas sintiendo que solo tienen derechos. Desde un
punto de vista práctico, los docentes y empresarios deben
enriquecerse mutuamente, compartiendo las entidades intermedias,
produciendo prácticas productivas en las empresas, intercambiando
ideas e información e integrando las aulas y las fábricas.
El hombre como fin en si mismo, es un motivo suficiente para
movilizar a todos los hombres. El aprendizaje permanente es la forma
de integrarse siendo útil y protagonista.
El sentido de la existencia del hombre en sociedad, es lograr una
convivencia productiva. La educación y el trabajo conforman uno de
los espacios más importantes para materializar esta convivencia.
Quienes estamos en estos campos, sabemos la importancia que esto
tiene para el desarrollo de una sociedad. La mejora tecnológica y el
bienestar económico, son la consecuencia de una sociedad de
aprendizaje, abierta a los demás y comprometida con la
institucionalidad.
Los actores públicos deben hacer bien lo que tienen que hacer.
Mientras esto ocurra, lo único que no tenemos que hacer es hacer
nada. La sociedad de la inacción (opuesta a la sociedad del valor
agregado al medio), es otra razón por las cuales las sociedades
sustentan el subdesarrollo.
No busquemos formulas mágicas. En el interior del hombre están las
respuestas, y en la sociedad se deben manifestar. La educación y el
trabajo, son dos caminos invalorables para hacer realidad el
verdadero sentido del hombre y es imprescindible, por lo tanto, que
funcionen integradamente.
Walter Horacio Nardelli.
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